
la mañana
Empieza sin lanzarte al mundo.
Los primeros minutos deciden el día. Si ya pertenecen a una pantalla, el resto seguirá al mismo ritmo.
Levantarse. Abre una ventana. Bebe algo caliente sin leer nada. Diez minutos son suficientes para que el cuerpo llegue antes que los mensajes.
No es una disciplina. Es una cortesía hacia ti mismo.




